ANAVENENOS DE ELÁPIDOS

 

Cobrotoxinas=Najinas. Anaveneno de Naja-naja

                    Con referencia al veneno de elápidos como remedio para tratar el cáncer, los dolores de distinto origen y otras enfermedades es obligatorio, por respeto a la memoria, recordar los trabajos realizados por el médico,bacteriólogo y Profesor Dr. Albert L.C. Calmette del Instituto Pasteur que fueron presentados conjuntamente con los doctores Sáenz y Costil a la Academia de Ciencias de Paris, en 1933, en el cual señalaron un efecto marcado del veneno de Naja (Cobra) inyectado fuera de los tumores en ratones portadores de adenocarcinoma.                 

 

                    Antes y después de él debemos citar también  a  los doctores N.T.Koressios, Phillippe Pascualini (Hospital Saint Louis- 1934), Ducuing, Monaelesser, Gosset, Taguet, Lavastine y otros tantos que no llegaron a ocupar un lugar destacado por exceso de modestia pero que han contribuido con sus experiencias a darle el marco necesario a este método de tratamiento, fundamentalmente en el cáncer por sus acciones neurotrópica, analgésica, hemostática, mionefrotóxica, citolítica e histocitolítica.

 

                    En esa década se utilizaron positivamente estos venenos “desintoxicados”, como se los denominaba entonces, en tratamientos de diversos cánceres, en San Pablo, Brasil. Allí estuvieron el herpetólogo Afrânio do Amaral (l894-l986), director del Instituto Butantan, los profesores O.Vital Brazil, Montenegro y Carlos H. Slotta y los doctores Do Rego, Gonzales, Leuzzi, Alvares y otros en colaboración con histólogos y bacteriólogos seguidos por el Dr. Gastón Rosenfeld. Sobre estas experiencias escribió entusiasmado desde la ciudad de Montevideo para el diario “La Nación”, en el mes de mayo del año 1934, el profesor de la UBA, Dr. Pedro Castro Escalada (22.2.1873-16-7-1938) quien al año siguiente de su encuentro con los paulistas redactó varios artículos publicados en la “Revista del Círculo Médico Argentino” (Enero 1935, pag. 401) que compiló posteriormente en un  libro titulado simplemente “Ofidioterapia”. Contemporáneos de él hubo varios. El Dr. Ramirez Calderón también publicó sus trabajos en el Boletín del Instituto de Medicina Experimental (Abril 1934, año XII, nro. 35).

 

                   Aunque nos es imposible ubicar sus nombres recordaremos los apellidos  de médicos que trabajaron apasionadamente con venenos ofídicos fundamentalmente como remedio para tratar diversos cánceres: Dres. J. A. Vellard del Inst. de la Univ. de Paris en Bs. Aires, quien presentó en la Academia de Ciencias de Paris en 1934 un trabajo sobre la acción comparada de los venenos de B. atrox y Naja tripudians (=Naja naja naja),en el sarcoma experimental; también dictó una conferencia en Rosario en 1943 sobre la acción de los anavenenos sobre los tumores; otra, sobre el empleo terapéutico de los venenos el 17.7.l947 en la Univ. Nac. de San Marcos, Lima, Perú; el Prof. Dr. Bernardo A. Houssay (premio Nóbel), el Prof. Dr. Alberto I. Calabrese, titular de la Cated. de Toxicología de la Fac. de Med.-UBA. Los Dres. Sordelli, Rossi, Nicolini, Calcagno, Yankelevich, Avelino Barrio (descubridor de la girotoxina en C.d.t. y codescubridor de la crotamina en 195l) y una continuidad de otros  hasta el presente entre los cuales debemos destacar al Dr. Juan Carlos Vidal quien completó el proyecto “Crotoxina” iniciado por el Dr. Avelino Barrio e interrumpido tras su fallecimiento en 1979.  El Laboratorio Stroner en Bs .Aires fabricaba un producto con veneno de Cobra y otro lo elaboraba con veneno de Bothrops. Hay que comprender que en el inicio de las investigaciones en el Instituto Pasteur todo estaba referido al veneno de las cobras (Lat.: Naja) ,taxonómicamente  clasificadas como elápidos. Para mayor confusión en la identificación, señalemos que  en idioma portugués “cobra” es sinónimo de serpiente. En los finales del siglo XVIII y comienzos del XIX no existían  los antivenenos o sueros antiofídicos y el ejército francés continuaba su puja colonizadora por territorios de África y Asia para luego asentar a sus comerciantes por aquellos lugares. Allí había y todavía hay muchas cobras. Pero no era el caso de nuestra América hispana donde los franceses sólo lograron asentarse en reducidos lugares como Guayana e islas del Caribe. Luego, las primeras investigaciones y  ensayos con venenos fueron con cobras. Con el paso del tiempo y sumando  los nuevos conocimientos se evidenció la  gran similitud de estos venenos con los autóctonos; o sea, Cascabel Sudamericana (Lat.: Crotalus) y yararás (Lat.: Bothrops). Contribuyó además la imposibilidad de obtener cobras sólo por medio de la importación.

 

                                El ofidismo (mordeduras de serpientes) en América de Sur imponía un estudio obligado y específico sobre las especies nativas. Así, tanto el Instituto Butantan  en Brasil como el Instituto “Carlos G. Malbrán” en nuestro país se volcaron a trabajar en esta dirección. Ensamblando las investigaciones del Instituto Pasteur con las propias fueron surgiendo y enriqueciéndose distintos proyectos y trabajos que dieron por resultado la aparición de los anavenenos que no son otra cosa que venenos desnaturalizados. Estos anavenenos, de Crotalus y de Bothrops fueron sustituyendo lentamente a aquellos elapídicos como los de Cobras [Naja naja atra (de Formosa=Taiwan), Naja kaouthia y Naja siamensis (de Tailandia), Naja naja naja (India)]. Las dosis  y concentraciones de los preparados iniciales de estas cobrotoxinas utilizadas por aquellos pioneros variaban en una banda ancha.

 

                                A medida que Francia abandonaba sus colonias fue cayendo la necesidad y paralelamente el interés por estas investigaciones. En el  territorio europeo francés no hay casos de ofidismo. Pero este interés sí continuó en Brasil, en Argentina y también en Uruguay con la participación de los profesores Dres. Pouey y Becerro de Bengoa y de la Dra. Hurton.  La notable similitud de algunos componentes presentes tanto en los venenos de cobras como de cascabeles y yararás y su parecida acción sobre tejidos animales sanos y enfermos colaboró para que las cobrotoxinas cayeran en desuso en este lado del Atlántico. Este elemento concurrente surgió de la investigación bioquímica de estos venenos, la cual  comprobó que los mismos contienen fosfolipasa A, 5´nucleotidasa, ATP-asa, fosfodiesterasa, DNA-asa, proteasas, L-argininas, oxidasa, hialuronidasa, neurotoxinas, hemorraginas y factores de shock cardiovascular en cantidades  semejantes.

 

                                En Brasil, luego de estudios experimentales, en el Instituto Butantan, desarrollaron una nueva técnica de elaboración de estos productos atóxicos y elaboraron así un Anaveneno Crotálico y otro Bothrópico a partir de las especies nativas. Estos preparados fueron autorizados por el Ministerio de Salud y se entregaban con los correspondientes prospectos explicativos para su aplicación inyectable en el tratamiento de diversos cánceres y en la artrosis. Algo similar se realizó en el Instituto “C.G.Malbrán” pero de un modo menos oficial por lo que hoy es difícil rastrear allí sus antecedentes. Esta Fundación ha continuado con la preparación exclusiva de estos anavenenos y también del Anaveneno Monovalente de Naja-naja (Cobrotoxina).

 

                                Dada la diferencia en las propiedades, en las características y en las técnicas de desnaturalización de estos venenos de elápidos hemos concluido en una solución  aproximada de l mg/ml inicial, estéril, para aplicación exclusiva , combinada  y/o complementaria con otros Anavenenos de Crotalus,  de Bothrops (pool) o Bivalente (ambos anteriores, en partes iguales) aplicable por vía intramuscular, subcutánea o peritumoral, si esto fuera accesible según la ubicación del tumor, en dosis que no superen los 0,30 ml diarios y que pueden complementarse en la misma aplicación con una dosis promedio de entre 0,50 / 0,75 ml de los otros Anavenenos autóctonos citados anteriormente según su concentración. Igual que el resto de los Anavenenos la dosis inicial debe ser reducida y su aumento debe ser gradual en función del tiempo (Ej.: 0,10, 0,15, 0,20, 0,25, 0,30 ml). Recomendamos para su aplicación utilizar jeringas de l ml. con escala decimal y leer las dosis en la misma escala; o sea, jeringas de tuberculina de l ml=l00 ui (unidades internacionales).En caso de aplicarse en forma intramuscular sugerimos la utilización de una aguja 40x8 o similar.

 

                                    Las aplicaciones pueden distanciarse o reducirse en sus volúmenes en relación inversa a la mejoría obtenida tras un tiempo sostenido. Esta decisión es privativa del criterio profesional basado además en los resultados periódicos de marcadores oncológicos, informes radiológicos, ecográficos y el relato del propio del paciente. La continuidad en la preparación de este Anaveneno de elápidos (en este caso Naja-naja o Cobrotoxina) depende de las posibilidades materiales para su obtención. Por lo tanto solicitamos a los señores/as médicos/as, veterinarios/as, pacientes e interesados en general una consulta previa.

 

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